Mariana de Navas, A la muerte de su marido, Luis Barahona de Soto


De la Sra. Dª. Mariana, mujer del licenciado Luis Barahona de Soto, el día de su partida.1

¡Ay, caro amigo! ¡Ay, mi agradable esposo!
¡Ay, claro sol que dais lumbre a mi vida!
¿Cómo dejáis tan triste y afligida
esta alma que os adora sin reposo?
¿Quién os hizo cruel, Soto amoroso,
y tan esquivo y mudo en la partida?
Esto tendrá mi carne, consumida
cuando volváis a verme presuroso.
¡Qué abrazos dulces, qué terneza de ojos
y qué vena de lágrimas, diciendo:
“¡No os olvidaré, no que os llevo en mi alma!”
Siquiera por templar estos enojos…
Mas, grave y sin hablarme, vais huyendo,
dejándome en desierto mar y en calma.

Códice 33-180 de la Biblioteca del palacio Arzobispal de Sevilla, f. 138 v.

1 Partida, eufemismo por ‘muerte’. El fallecimiento de Barahona de Soto se produjo en 1595

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