Luisa Domonte Ortiz de Zúñiga, Expressa a un padre jesuita los reales obsequios

Expressa a un padre jesuita los reales obsequios, que el Hispalense Emporio consagró a sus Reyes, en el feliz alumbramiento de la Reina.

Luisa Domonte Ortiz de Zúñiga

ROMANCE HENDECASYLABO.

¿Dónde vas presumido, audaz, sobervio,
arrogante, severo, torpe impulso,
si al registrar esfera tan sublime
previene tu ossadía su sepulcro?
¿Dónde, desquadernada fantasia,
rasgando de zafir roxos coluros,
intentas escalar Region tan noble,
sin mirar lo elevado del assumpto?
¿Dónde la pluma emprende remontarse
de sus alas batiendo alado curso,
si al trepar de esse Globo los fulgores,
me embarga el labio quanto rayo pulso?
¿A dónde el numen? Pero ya impelido
de un noble, docto y soberano influxo
gira, bebiendo en métricos acentos
del Pindo los raudales más fecundos.
Vuelve sudando en nítidas cadencias,
quanto bebió de Febo aliento puro,
desabrochando en gratas melodías
dulces acentos, ecos melifluos.

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Assí triunfante llegue reverente
a tus aras, o noble, insigne busto
del gran Loyola, rasgo agigantado,
de Jesús eloquente, docto alumno.
Tú, que en la cumbre del Parnaso ostentas,
eres en todas artes sin segundo,
ya pulsando la Cíthara de Apolo,
ya calzando las plumas de Mercurio.
Tú, que en las ciencias acreditas sabio,
eres de todas ellas el conjunto,
ya en la dulzura de tu lira Orfea,
ya en la elegancia de tu estilo culto.
Tú, que en las aulas de Minerva docta
de su eloquencia embrazas el escudo,
dando en conceptos los raudales claros
donde beben a pechos tus alumnos.
Tú, mas ¿dónde la lira se remonta?
que pensar definirte empeño es mucho,
y assí es medio mejor para elogiarte
que el plectro calle hablando el labio mudo.
Mas si me inspiras, délfico planeta,
a mi numen prestando nuevo influxo,
rasgaré de los astros los celajes
por beber luces claras de los tuyos.
Que combatida de temores graves
en un mar insondable ya flutúo,
mas observando de tu estrella el norte
mi san Telmo será y mi Palinuro.
Trepando riesgos, desmintiendo escollos,
mi baxel en el puerto quede surto,
trinando acordes sílabas canoras,
si grato patrocinas a mi assumpto.

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¿Tal vez no viste paxarillo humilde,
que siendo huésped del laurel augusto
se burla alegre de violetas rayos
estando por su inmunidad seguro?
No de otra suerte yo con tal exemplo,
libre del rayo del severo vulgo,
canoros trinos a tu sombra augusta
en nobles holocaustos efectúo.
En oblaciones consagrando grata
los desperdicios del mayor tributo,
que te previene en tiempo tan plausible
del hispalense emporio alado triunfo.
Buelven los Reyes a ilustrar su esfera
cortando alegres cristalinos rumbos
de essas montañas del undoso Betis,
que a su vista suspende el voraz curso.
Talladas naves de argentado engaste
eran de sus personas fuerte muro,
franqueando pacíficas estancias
las cerúleas campiñas del Neptuno.
Saltan en tierra con aplauso grande
y conducidos del mayor concurso,
los metales alternan en cadencias
de los vassallos el afecto summo.
Del regio alcázar tocan los umbrales
y en las estancias, que el primor dispuso,
se depositan, aumentando alegres
con sus fulgores el candor ebúrneo.
Ya descansaban en su bello espacio,
gozando gratos los candores puros
que les ofrece en dulces possessiones
aquel de Delos coruscante influxo,
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quando esparcía su esplendor ardiente
en lo más arduo del fogoso curso,
desmintiendo con tantas claridades
de la noche el severo manto obscuro.
Quando festivo demostrava ufano
al mediodía su semblante rubio,
desterrando con claros resplandores
las lobregueces de enemigo adusto.
Quando por horas esperaban todos
de un feliz natalicio alado nuncio,
nos dio a luz nuestra reina en una infanta,
destello hermoso de su ser fecundo.
Preciosa perla de tan regia concha,
que entre reflexos del ardor purpúreo
sale ostentando en cándidos albores
de tanta primavera opimo fruto.
Rasga la esfera en Etnas luminosos
de la ciudad del júbilo en preludios,
quando tres noches las tinieblas densas
se bolvieron en nítidos coluros.
Cada balcón ardiente Mongibelo
vomitaba de incendios un diluvio,
a quien alterna armoniosa salva
de los metales con rumor confuso.
De Brancàz el marquès esclarecido,
del rey de Francia extraordinario nuncio,
mientras consagra la ciudad ufana
el más digno cortejo a tanto assumpto,
previno grato espléndidos banquetes,
dando festivos por sainete al gusto
regios saraos, voces e instrumentos,
que era dulce embeleso del concurso.
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Cruzan el viento del audaz Vulcano
artificiales rayos iracundos,
que fulminando batería ardiente
exhalan en centellas un Vesubio.
Mas ya me lleva de mi patria el zelo,
que blasones rindiendo al regio culto
mostró bizarra en rasgos reverentes
las lealtades de su pecho augusto.
La Maestranza unánime dispone,
prestándole desseos al discurso,
mostrar ufana de sus nobles artes
valor, destreza, bizarría, estudio.
Lance de cañas, de manejo y toros,
son despeño del afán robusto,
con que trepando la celeste esfera
en aromas consagra su estatuto.
Nobles Padrinos para empressa tanta
giran festivos de zafir el rumbo,
en sus ideas derramando ansiosos
quanta fiel bizarría en honor cupo.
Pues Monte-Fuerte de húsares volantes
argentado esquadrón forma purpúreo
y entre los brillos, que lo roxo enlaza
de su estatura, muestran lo robusto.
Ostentan graves en marcial desgarro
los desperdicios de un bizarro punto,
acreditando en giro tan brillante
los lucimientos que el primor propuso.
Galán Narciso sobresale a todos
de Monte-Fuerte el garvo sin segundo,
quando del circo la campaña pisa
emulando del sol los rayos puros.
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El que le lleva etíope brioso,
rasga del viento cóncavo cerúleo,
y al movimiento, que se escucha ufano
de que le mande se gozaba el bruto.
Rige la rienda con destreza tata,
que de la acción, qual dueño ya absoluto,
ardiente impele en cada movimiento
montes de espuma que quaxó el orgullo.
Marte alentado don Rodulfo ostenta
de azabache esquadrón, rasgo nocturno;
mas en los brillos, que la idea labra,
se perciben de Osir penachos turcos.
Corren del aire la región etérea
y entre cejales del semblante mustio
descubrieron en traxe tan airoso
las nevadas ideas del discurso.
Cadenas llevan al grillete asidas,
confesando en prisiones grave yugo,
mas a su dueño consagrando alegres
dorados desperdicios por tributo.
En roxo esmalte vomitaba incendios
del Bucéfalo hermoso el color rucio,
mas los ardores que su audacia impele
sugetaba gallardo Don Rodulfo.
Pissan del circo la campaña hermosa
a quien engastan de sutil dibuxo
varios trofeos que previno el arte
en el ave, la fiera, el pez y el bruto.
Sobervios montes, empinadas cumbres
son de su astucia montaraz recurso
y entre los rasgos, que el pincel pulía,
mostraba sensitivo lo caduco.
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En el centro de máquina tan seria,
en roxa basa de taller augusto,
reyes, infantes, príncipes, familia
se ofrecieron benévolos al vulgo.
Émula siempre de la luz del día
mostró la reina en giros rubicundos
que los laureles del luciente Apolo
son de sus plantas nítidos coturnos.
Palas bizarra la princesa ostenta
en desenfados de un estilo pulcro,
claros fulgores, que bebieron fieles
los girasoles del afecto suyo.
Celeste choro de gallardas nimphas
formaba de balcones el conjunto
embidiándoles Venus la belleza
en gala, gentileza, ornato y gusto.
Teatro regio el ámbito se ofrece
rasgando el trino del Clarín confuso
essas montañas del azul Olimpo,
a sus astros prestando nuevo influxo.
Portátiles emblemas deleitosos,
en volante esquadrón se ven difusos,
en círculos mostrando cristalinos
los raudales que beben del Danubio.
Cruxió del parche el bélico concento,
sonando al eco militar el susto,
desquadernando cóncabas esferas
del métrico Clarín blando susurro,
quando risueños los padrinos nobles
tremolan de cambray celaje mudo,
a cuyo rasgo las quadrillas ocho
volaron compelidas a su impulso.
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Argentado candor en roxo esmalte
era de los vestidos fiel dibuxo,
y en los reflexos que brindaban gratos
se excedía en grandeza cada uno.
No vi jamás país tan deleitoso
como el que entonces matizó difuso
entre fulgores de un ardiente pecho
los desperdicios de un gallardo punto.
Varios colores fueron la divisa
de costosas libreas, donde supo
acreditar el arte en los desgarros
las vistosas ideas del buen gusto.
Monte animado en campos de escarlata
era de los Bucéfalos el rumbo,
en piélagos de Osir desquadernando
de esse globo de luz celeste nublo.
Hijos del Betis giran los garzones
embrazando bizarros los escudos,
que mostraban en símbolos y motes
ya felices ya adversos infortunios.
Juegan los lances con igual fortuna,
sin que contraria se atreviesse a alguno
a emular de su garvo la destreza
al sugetar el brío de los brutos.
Que el furor andaluz que les impele
sabe a la espuela suprimir su orgullo
sin que la astucia, que impaciente forxa,
a su dueño desmienta del seguro.
Ya en el manejo cañas y parejas
prestan al circo coruscantes fuscos,
donde fomentan del cavallo al choque
Etnas de luz en piélago profundo.
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Aves ligeras corren la campaña
formando globos al planeta rubio,
mas a sus luces mariposas ciegas,
arden dexando los sentidos surtos.
El obsequio para y fenece el día,
porque hasta entonces suspendido estuvo
esse que hermoso nítido planeta,
por tener que admirar, paró su curso.
Para el siguiente la atención previene,
pues el teatro repetido pudo
llamar las nimphas del castalio coro,
que en cadencias elogian tantos triunfos.
Sale Gandul, lucido diputado,
en un fuerte bridón que al grave, duro,
severo, pertinaz impulso altivo
pulsa del aire el diáfano coturno.
Mide bizarro la campaña toda,
prestando al viento nítidos vesubios,
el que intentaba sugetar brioso
su destreza, agilidad, arte y estudio.
Galán ostenta desenfado noble,
poblando el circo de turbantes turcos,
que componían la vistosa esquadra
de nevado candor, campo cerúleo.
Dexa ya el puesto que ocuparon otros
bebiendo alegre los aplausos muchos,
que les franquea en gratas atenciones
el ya impaciente desseoso vulgo.
Bertendona, Legorburu y Toledo,
bizarros muestran en valor agudo,
que a la sobervia de su brazo altivo
es breve empressa conquistar un mundo.
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Ligeros brutos rigen animados
del que acreditan esplendor robusto,
pues sugetaban con destreza noble
del fogaz movimiento lo sañudo.
De raso liso de colores varios
son las libreas de esquadrón astuto,
y en lo bien visto de matizes tantos
eran pensil ameno todos juntos.
Tocan gallardos de la lid el puesto,
donde al encuentro del sobervio bruto
ufano intenta cada qual en suerte
siendo el primero, no tener segundo.
Juegan los lances con viveza estraña
al fiero choque de animal membrudo,
que sus astucias esgrimiendo rayos,
exhalan bolcanes iracundos.
En cada suerte desempeñan nobles
del robusto lidiar sagaz recurso,
pues quando el toro más furioso embiste
tienen entonces el laurel por suyo.
Tiñen la arena con roxa sangre
al breve golpe del azero adunco,
pues quando el bruto fulminaba enojos,
embuelto en ellos halla su sepulcro.
Rompen airosas garrochones tantos,
que al cielo suben átomos menudos,
y quando baxan fúlgidas centellas
en sus despojos logran nuevos triunfos.
Ya la palestra de carmín teñida
forxan los brutos iras de Saturno,
en sus falacias fulminando ardientes
los que no emplean rayos furibundos.
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Porque a la vista de los tres Alcides,
postrados rinden su sobervio impulso,
y a la arrogancia del bizarro azero
el cuello entregan a su filo agudo.
La lid suspensa, Phebo se retira,
que todo el tiempo que duró mantuvo
parado el curso de Flegón y Etonte,
sin que incitassen su fogaz orgullo.
Las fiestas cessn con aplauso grande
de los reyes, senado y concurso,
dexando al tiempo en bronzes esculpido
de tan feliz obsequio el regio assumpto.
La Fama en lenguas a remotas tierras
exparza ufana tan festivos cultos,
sin que la astucia de émulo impaciente
manche a Sevilla su esplendor augusto.
Lleve felice a reinos peregrinos
en ecos de la fama el blasón suyo,
desempeñando con desgarros tales,
que vive en ella de su amor lo summo.
Gloriosa escriba en lápidas al tiempo
de tanto pundonor bizarro rumbo,
pues consagra por víctima a sus reyes
de sus afectos el caudal más puro.
Dispensa, o Busto, cisne celebrado,
este ya de mi numen parto obscuro,
pues merecían tantas circunstancias
más noble lira, estilo menos rudo.
Aunque mi pluma Ícaro aya sido,
de su escarmiento no previene el susto,
si tus favores, como espero, admiten
en su templo esta ofrenda, que vinculo.
(D.L.M.D.O.Z.)

Transcripción: María Eugenia Romero Alcalá (UNED, Grado en lengua y literatura españolas)