Justa poética zelebrada por la Universidad de Alcalá, Colegio Mayor de S. Ildefonso (1658)


IUSTA POÉTICA ZELEBRADA POR LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ, COLEGIO MAYOR DE S. ILDEFONSO, EN EL NACIMIENTO DEL PRÍNCIPE DE LAS ESPAÑA, CONSAGRADA AL REY NUESTRO SEÑOR. PUBLÍCALA EL DOTOR FRANCISCO IGNACIO DE PORRES, CATEDRÁTICO DE GRIEGO EN LAS ESCUELAS CONPLUTENSES I CANÓNIGO EN LA S. IGLESIA MAGISTRAL DE S. IUSTO Y PASTOR, ALCALÁ: MARÍA FERNÁNDEZ IMPRESORA, 1658.

Certamen 4º: Romance sobre la causa de que el rey haya nacido después de dos partos

De doña Francisca de la Cámara, sacristana mayor de la Madalena de Alcalá

Oh, España cese ya el llanto
pues tu príncipe te nace,
deje de ser salamandra
de tanto suspiro el aire.
¿Qué importa que tarde el gusto
si aun en la esperança es grande
que llevar el premio siempre
en el postrero fue alarde,?
descuidos ay, que es lisonja
quando se disculpen tarde,
que no se ofenden las dichas
de las ansias de esperarse.
A cuesta estuvo del tiempo
el logro de sus pesares.
Pues por ganarse las horas
batallaban los infantes
pareció en amable lucha,
resistencia lo más fácil.
Que no es primero quien triunfa,
sin tener quien lo enbaraze.
Ya nació Felipe Quinto,
y en su detención, examen,
hizo de su fe, logrando
nunca ociosos tus altares.
Después de los flores bellas
augusto clavel se esparce:
porque de la providencia
no está el acierto distante,
porque en pechos españoles
los gozos no se anegasen.
¿Qué inporta tal vez las dichas
con la distancia tenplarse?,
Porque el cielo el sus vasallos
esaminó lo constante,
de llamarle deseosos,
y de esperarle leales.
Porque la ansiosa inquietud,
en dos amagos brillase,
para empeño de pedirle,
para gloria de alcançarle.
Porque viviese en deseos,
de dos mundos, que inmortales
en esperança le rinden
conocido vasallage.
Porque como regia flor,
llevase en dos magestades,
naciendo con dos auroras,
dos primaveras delante.
Porque a tanto nacimiento,
cuando la gala le canten
dos mundos, tengan dos joyas
(infantas) con que adornarse.
Porque en tempestad de anhelos
anuncien en anbos mares,
dos estrellas precursoras
felices serenidades.
Y en fin, porque generoso
quiso al nacer ostentarse,
con la deidad de dos damas
cortés, en que fuesen antes.
Vive pues príncipe augusto,
y en obediencia del jaspe,
con tu fama ronpas bronces,
y estreches eternidades.

(pp. 254-256)

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